← Volver a portada Paladar

En 1870, Napoleón III encargó un millón de latas de carne; 156 años después, Mercadona vende el invento que salió de aquel pedido

Se llama «extracto de buey», pero la etiqueta cuenta otra historia. Y la del tarro es todavía mejor.

En 1870, Napoleón III encargó un millón de latas de carne; 156 años después, Mercadona vende el invento que salió de aquel pedido

Fachada de Mercadona y tarro de Bovril. Fotos: Mercadona. Montaje: TieneLore.

Nieves Ortega noviembre 3, 2026 3 min

En la estantería de los caldos de Mercadona ha aparecido un tarro negro y rojo, con forma de bombilla, que la mayoría de los españoles no ha visto nunca. Se llama Bovril, es británico y tiene detrás una de las historias más curiosas de la alimentación del siglo XIX.

La tienda online de Mercadona lo vende desde finales de octubre. Hemos leído su ficha y su etiqueta, y hemos buscado de dónde viene.

Qué vende Mercadona

El producto se llama Extracto original de buey Bovril. Es un tarro de 125 gramos que cuesta 3,15 euros, es decir, 25,20 euros el kilo. Viene de Inglaterra y lo distribuye en España la empresa Ofistrade. Es una pasta oscura y espesa que se disuelve en agua caliente para hacer un caldo: según el envase, una cucharadita de 12 gramos por cada 250 mililitros de agua.

Lee también: La novedad que arrasa en los congeladores de Mercadona: una tarta tres leches de 9 euros que en realidad lleva cuatro

La historia: un pedido de Napoleón III

En 1870, con Francia en guerra con Prusia, el emperador Napoleón III encargó, según la historia de la marca, un millón de latas de carne de vacuno para alimentar a sus tropas. El encargo lo recogió un carnicero escocés que vivía en Canadá, John Lawson Johnston, que no tenía forma de conseguir tanta carne. Su solución fue concentrarla: creó un extracto que bautizó como «Johnston’s Fluid Beef».

Años después lo rebautizó como Bovril, una mezcla del latín bovinus (relativo al buey) y de «vril», una energía misteriosa inventada en una novela de ciencia ficción de 1871. En 1888 ya se vendía en más de 3.000 bares, tiendas y farmacias del Reino Unido.

Del Polo Sur a los estadios de fútbol

Bovril fue durante décadas una «comida de guerra». En la expedición de Ernest Shackleton a la Antártida (1914-1917), el caldo de Bovril fue la única bebida caliente de los hombres que quedaron atrapados en la isla Elefante. Y en los estadios de fútbol británicos se sigue bebiendo hoy en vaso, caliente, en los partidos de invierno.

En 2004, su dueña, Unilever, le quitó la carne para hacerlo vegetariano, en parte por la crisis de las vacas locas. Las protestas fueron tales que en 2006 la volvió a poner.

Lo que lleva de verdad: un 3,7 % de carne

Aquí está la sorpresa. Según la lista de ingredientes que publica Mercadona, el «extracto de buey» lleva:

  • Caldo de vacuno concentrado (58 %), hecho con agua, huesos de vacuno (44 % del caldo) y sal.
  • Extracto de levadura, que contiene cebada, trigo, avena y centeno.
  • Agua.
  • Carne de vacuno: solo un 3,7 %.
  • Caramelo como colorante, almidón de maíz, aromas (con apio), potenciadores del sabor y ácido láctico.

Es decir: el sabor a carne viene sobre todo de los huesos y del extracto de levadura, no de la carne en sí. Y ojo con las alergias: contiene gluten y apio.

Cuánto cuesta cada taza

Hemos hecho la cuenta. Si cada taza lleva 12 gramos, el tarro da para unas 10 tazas, a unos 30 céntimos cada una. Es más caro que un brik de caldo de pollo Hacendado, que sale a 75 céntimos el litro, pero ocupa un tarro pequeño, dura meses y sirve también para dar sabor a guisos y salsas. Lo que no tiene es lo que promete su nombre: de buey, lo justo.

Nieves Ortega

Come de todo y opina de todo lo que come. De la tasca de barrio al estrella Michelin, Nieves te dice qué merece la pena y…

Ver perfil y más artículos →