
El reloj que no deja dormir a los acampados de Sol tiene 160 años y fue un regalo
Lo construyó un relojero leonés que había huido a Londres, se inauguró en 1866 y solo se atrasa unos segundos al mes. La historia del reloj más famoso de España.

Foto: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Puerta_del_Sol_2_-_2008.jpg" target="_blank" rel="noopener">Emilio J. Rodríguez Posada</a> · <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0" target="_blank" rel="noopener license">CC BY-SA 3.0</a> · vía Wikimedia Commons (redimensionada). El reloj de la Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol.
Suena cada cuarto de hora, todos los días del año. Y estos días se ha convertido en protagonista inesperado: los acampados de la Puerta del Sol se han quejado de los toques nocturnos, y la Comunidad de Madrid ha tenido que recordar que el reloj «siempre ha dado los cuartos». Pero detrás de esa esfera hay una historia que poca gente conoce.
Un relojero de León que vivía en Londres
Se llamaba José Rodríguez de Losada. Nació en León, terminó instalado en Londres y allí se hizo un nombre fabricando relojes de precisión, entre ellos cronómetros marinos para la Armada española. En 1863 se dirigió a las autoridades de Madrid con una propuesta difícil de rechazar: regalar la maquinaria de un reloj nuevo, mucho más preciso que el que había, para la Casa de Correos.
Tardó tres años en construirlo. La reina Isabel II lo inauguró el 19 de noviembre de 1866. Hoy es la sede del Gobierno regional, y el reloj sigue en lo alto del edificio, en el templete que corona la fachada.
Cuatro segundos al mes
Las cifras de la maquinaria siguen asombrando: un péndulo de tres metros, una semana de autonomía entre una cuerda y la siguiente y un desfase de apenas unos cuatro segundos al mes. Tiene cuatro campanas: dos para los cuartos, una para las horas y otra para la bajada de la bola, el famoso momento que precede a las uvas.
Su cuidado sigue en manos de la misma tradición: Jesús López Terradas, de la casa relojera Losada, es el relojero que lo mantiene.
Los cuartos, esos traidores
Los cuartos (las dos campanas que suenan antes de las horas) son precisamente los responsables del susto más famoso de su historia. Las campanadas se emiten por televisión desde diciembre de 1962, y en la Nochevieja de 1989 la presentadora Marisa Naranjo confundió los cuartos con las campanadas. Medio país empezó a comerse las uvas antes de tiempo.
Ahora esos mismos cuartos son los que suenan cada quince minutos sobre las tiendas de campaña de la plaza. Llevan haciéndolo 160 años.
Foto: Emilio J. Rodríguez Posada · CC BY-SA 3.0 · vía Wikimedia Commons (redimensionada). El reloj de la Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol.