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¿Hasta dónde puede llegar algo fabricado por nosotros? El 18 de noviembre, la Voyager 1 estará a un día-luz de la Tierra, con un disco de oro que habla 55 idiomas

La sonda que despegó en 1977 cruzará una frontera que ningún otro objeto humano ha tocado. Lleva a bordo 115 imágenes, sonidos de ballenas y 90 minutos de música por si alguien, algún día, la encuentra.

¿Hasta dónde puede llegar algo fabricado por nosotros? El 18 de noviembre, la Voyager 1 estará a un día-luz de la Tierra, con un disco de oro que habla 55 idiomas

El disco de oro de las Voyager. Foto: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:The_Sounds_of_Earth_Record_Cover_-_GPN-2000-001978.jpg" target="_blank" rel="noopener">NASA/JPL</a> · <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Public_domain" target="_blank" rel="noopener license">Public domain</a> · vía Wikimedia Commons (redimensionada). Imagen ilustrativa.

Irene Valdés septiembre 30, 2026 2 min

Si mañana le mandáramos un mensaje a la Voyager 1, tardaría casi un día entero en llegar. Y a partir del 18 de noviembre ya no será «casi»: según los cálculos de la NASA que recoge EarthSky, ese día la sonda estará a un día-luz de la Tierra, unos 25.900 millones de kilómetros. Ningún objeto fabricado por el ser humano ha llegado nunca tan lejos.

Para hacerse una idea: la luz del Sol tarda poco más de ocho minutos en llegarnos. La señal de la Voyager tardará 24 horas.

Casi medio siglo de viaje

La Voyager 1 despegó el 5 de septiembre de 1977. Pasó junto a Júpiter y Saturno, siguió su camino y en 2012, como cuenta la propia NASA, cruzó la frontera del espacio interestelar, la zona donde deja de notarse el viento del Sol. Hoy se aleja de nosotros a más de tres unidades astronómicas por año (una unidad es la distancia entre la Tierra y el Sol).

Y aun así, en términos cósmicos, apenas ha salido de casa: la estrella más cercana, Próxima Centauri, sigue a más de cuatro años-luz.

Lo que lleva a bordo, por si alguien la encuentra

Aquí empieza la parte que parece de novela. La Voyager lleva atornillado un disco de oro, un disco de gramófono de 30 centímetros chapado en oro, con su aguja y unas instrucciones grabadas en lenguaje simbólico para reproducirlo. Lo eligió un comité dirigido por el astrónomo Carl Sagan. Según la lista oficial de contenidos, incluye:

  • 115 imágenes codificadas de forma analógica.
  • Saludos en 55 idiomas, desde el acadio, que se hablaba en Sumer hace unos 6.000 años, hasta el wu, un dialecto chino actual.
  • Sonidos de la Tierra: olas, viento, truenos, pájaros, ballenas.
  • 90 minutos de música de culturas y épocas muy distintas.
  • Mensajes del entonces presidente de EE. UU., Jimmy Carter, y del secretario general de la ONU, Kurt Waldheim.

Nadie sabe si alguien lo escuchará jamás.

La señal que todavía se oye

La Voyager 1 sigue hablando con la Tierra, aunque cada vez con menos energía: la NASA ha ido apagando instrumentos para que le dure lo que le queda. Su señal es tan débil que solo las grandes antenas pueden captarla. O casi: en 2024, un grupo de voluntarios del radiotelescopio histórico de Dwingeloo, en Países Bajos, consiguió recibirla con una antena adaptada. Esa historia ha vuelto a circular estos días. La noticia de verdad es la que llega en noviembre.

Foto principal: El disco de oro de las Voyager. Foto: NASA/JPL · Public domain · vía Wikimedia Commons (redimensionada). Imagen ilustrativa.

Irene Valdés

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