Joan Pascual, fontanero: «Si tienes algún radiador tapado, descúbrelo»
Casi todo el mundo enciende la calefacción igual, y casi todo el mundo se salta lo mismo.
Válvula termostática de un radiador. Foto: Simon (Wikimedia Commons, CC0).
Con las primeras noches frías de noviembre, millones de casas vuelven a encender la calefacción después de meses parada. Y casi todas lo hacen igual: girando el termostato y esperando. Un fontanero con casi veinte años de oficio recuerda que hay varias cosas que conviene revisar antes, y algunas no cuestan nada.
Joan Pascual, que publica consejos de fontanería en TikTok como @elfontajoan, lo ha resumido a finales de octubre de 2026 en un vídeo con una lista de comprobaciones. La primera es tan sencilla que casi nadie la tiene en cuenta: «Si tienes algún radiador tapado, descúbrelo».
Lo que hay que revisar antes de encenderla
- Las llaves de los radiadores. «Comprueba que las llaves estén abiertas y no haya fugas», dice el fontanero. Después del verano es habitual que alguna se haya quedado cerrada o que gotee por la junta.
- Los obstáculos. «Deja los radiadores libres de obstáculos para que el calor fluya». Un sofá pegado, una cortina larga por delante o la ropa tendida encima frenan la salida del aire caliente y obligan a la caldera a trabajar más tiempo para calentar la habitación.
- La presión de la caldera. Debe estar entre 1 y 1,5 bares. Si está por debajo, los radiadores no rinden bien; se sube con la llave de llenado de la propia caldera, poco a poco y mirando el manómetro.
- El purgado. Si un radiador está frío por arriba y caliente por abajo, o hace ruido de agua, tiene aire dentro y hay que purgarlo.
- El termostato. «Ubica el termostato en un buen sitio. Lejos de fuentes de calor o corrientes de aire». Si está junto a una ventana o encima de un radiador, mide mal y la calefacción se enciende o se apaga cuando no toca.
- El sol. «Aprovecha el calor del sol abriendo las cortinas» durante el día, y ciérralas al anochecer para no perder calor por los cristales.
Por qué un radiador tapado sale caro
Un radiador calienta sobre todo moviendo el aire de la habitación: el aire frío entra por abajo, se calienta y sale por arriba. Si delante hay un mueble o un cubre-radiadores cerrado, ese aire caliente se queda atrapado. El termostato, que está en otro punto de la casa, sigue marcando frío y la caldera sigue funcionando. Resultado: más gasto para la misma sensación de calor.
La cifra que cambia la factura
El fontanero recomienda mantener el termostato entre 19 y 22 grados. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el organismo público de eficiencia energética, va algo más allá: aconseja entre 19 y 21 grados de día y entre 15 y 17 por la noche, y calcula que cada grado de más supone alrededor de un 7 % más de consumo.
Según el cálculo de TieneLore con esa referencia, una casa que pasa de tener el termostato a 23 grados a tenerlo a 21 consumiría en torno a un 13 % menos de energía en calefacción. En una factura de calefacción de 600 euros al invierno, eso son unos 80 euros. Sin obras, sin cambiar de caldera y sin pasar frío: solo con dos grados y un sofá un poco más separado de la pared.
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