En 1950, Brasil levantó en menos de dos años el Maracaná, donde se apiñaron casi 200.000 personas: el estadio que acabó siendo escenario de su mayor tragedia futbolística
Se construyó a contrarreloj para el Mundial y se inauguró con las obras sin terminar. Un mes después, Uruguay lo dejó en silencio. El portero de Brasil lo pagó el resto de su vida.
Imagen de archivo. Foto: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Maracana_Stadium_June_2013.jpg" target="_blank" rel="noopener">Gobierno de Brasil</a> · <a href="https://creativecommons.org/licenses/by/3.0/br/deed.en" target="_blank" rel="noopener license">CC BY 3.0 br</a> · vía Wikimedia Commons (redimensionada)
Brasil quería el estadio más grande del mundo para su Mundial, y lo quería ya. Las obras del Estadio Municipal de Río de Janeiro, el que todo el mundo acabaría llamando Maracaná por el barrio y el río que lo rodean, empezaron el 2 de agosto de 1948. Menos de dos años después, el 16 de junio de 1950, se estrenó con un partido amistoso, aunque con partes todavía sin terminar, y el 24 de junio acogió el partido inaugural del Mundial: Brasil 4, México 0. Un mes más tarde, ese mismo estadio fue testigo de la mayor tragedia de la historia del fútbol brasileño.
Un gigante hecho a contrarreloj
El proyecto, firmado por un equipo de arquitectos brasileños encabezado por Miguel Feldman, Waldir Ramos y Raphael Galvão, entre otros, se planteó como un símbolo del país: un óvalo gigantesco de hormigón con capacidad para unos 155.000 espectadores según el diseño original, aunque en la práctica cabían muchos más, porque buena parte de las gradas eran de pie.
El Mundial de 1950 empezaba el 24 de junio y el estadio tenía que estar listo. Lo estuvo, a su manera: los primeros partidos se jugaron con zonas en obras, andamios a la vista y accesos sin rematar. Nada de eso importaba. Brasil había construido el templo donde pensaba coronarse campeón del mundo por primera vez.
El 16 de julio de 1950: el «Maracanazo»
Aquel Mundial no tuvo final como tal, sino una liguilla de cuatro equipos. El último partido enfrentaba a Brasil y Uruguay, y a los anfitriones les bastaba con empatar para ser campeones. La prensa ya los daba por ganadores y las celebraciones estaban preparadas.
Ese día se apiñaron en las gradas unas 200.000 personas: la cifra oficial que recoge la historia del estadio es de 199.854 espectadores, un récord de asistencia a un partido oficial que sigue sin batirse. Brasil se adelantó con un gol de Friaça nada más empezar la segunda parte. Pero Juan Alberto Schiaffino empató en el minuto 66 y, a falta de once minutos, Alcides Ghiggia se escapó por la derecha y marcó el 1-2 al palo del portero. El estadio más grande del mundo se quedó en silencio.

Años después, el propio Ghiggia lo resumió con una frase que se ha repetido mil veces: solo tres personas habían conseguido callar al Maracaná con un solo gesto, «Frank Sinatra, el papa Juan Pablo II y yo».
El hombre que pagó la derrota toda su vida
En Brasil, la derrota se vivió como una tragedia nacional, y buscó un culpable: el portero, Moacyr Barbosa, señalado durante décadas por el segundo gol. Poco antes de morir, en el año 2000, dejó una frase amarga que sigue siendo citada: en Brasil, dijo, la pena máxima es de 30 años de cárcel, pero él llevaba 50 pagando por un crimen que no había cometido.
El Maracaná de hoy
Desde 1964, el estadio lleva oficialmente el nombre de Jornalista Mário Filho, el periodista que defendió su construcción. Ha pasado por varias reformas: la más profunda, para el Mundial de 2014, lo convirtió en un estadio de unos 78.000 asientos, todos sentados. Allí se jugó la final de ese Mundial y, dos años después, las ceremonias de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Allí marcó también Pelé, en 1969, su célebre gol número 1.000.
Pero para muchos brasileños, el Maracaná sigue siendo, antes que nada, el lugar del «Maracanazo»: la tarde en que el estadio construido para una fiesta acogió un funeral.
Fuentes
- Historia y datos del estadio: Estadio Maracaná (Wikipedia).
- Mundial de 1950 y partido decisivo: FIFA, Copa Mundial de Brasil 1950.
Foto principal: el Maracaná en 2013, tras su última gran reforma. Imagen de archivo. Foto: Gobierno de Brasil · CC BY 3.0 br · vía Wikimedia Commons (redimensionada).