Álvaro Puche, entrenador: «Andar por el barrio está bien, pero no puede ser todo lo que hagas, tienes que hacer más»
Cuatro ejercicios, cuatro minutos y una encimera. Lo que propone para quien ya sale a caminar cada día.
Imagen ilustrativa.
Salir a andar cada día es el consejo que más se repite a partir de cierta edad. Y está bien. Pero el entrenador Álvaro Puche, especializado en fuerza para adultos y mayores, insiste en que se queda corto, y lo explica con una frase que repite en sus vídeos y en sus entrevistas.
«Andar por el barrio está bien, pero no puede ser todo lo que hagas, tienes que hacer más», resume. Su propuesta para quien ya camina, monta en bici o va a pilates es añadir algo de fuerza, aunque sea en la cocina de casa y en cuatro minutos.
Qué dice exactamente
Puche lo ha contado en sus reels de Instagram y en entrevistas con la revista Telva y con El Español. Su argumento es que la actividad suave mueve el cuerpo pero no basta para conservar el músculo: «No pases toda tu actividad física meramente en los paseos por el barrio, montar en bici, ir a yoga, pilates o nadar. Eso no puede ser todo lo que hagas, tienes que practicar ejercicio de fuerza».
Y va más allá: «La caminata no nos lleva a ningún tipo de mejora vinculada con la condición física». Para él, cuidar el músculo es cuidar todo lo demás: «Te ayuda a mejorar tu densidad mineral ósea, a tener huesos más fuertes». Su conclusión cabe en una línea: «Sin salud muscular no hay salud orgánica».
Por qué importa el músculo a partir de los 60
Con los años se pierde masa y fuerza muscular de forma natural, un proceso que se acelera con la inactividad. Ese músculo es el que permite levantarse de una silla sin apoyarse, subir escaleras o recuperar el equilibrio tras un tropiezo. Puche recuerda que el proceso empieza mucho antes de lo que se piensa: «Empezamos a envejecer desde que somos jovencitos, desde que somos adolescentes».
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud van en la misma línea. Para los adultos, entre 150 y 300 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada y ejercicios de fuerza al menos dos días por semana. Para los mayores de 65 años añade, al menos tres días a la semana, actividades que combinen equilibrio y fuerza para prevenir caídas.
El circuito de cuatro ejercicios en cuatro minutos
Su rutina para empezar, recogida por Trendencias a partir de su entrevista en Telva, cabe en un rato de la mañana y no necesita gimnasio:
- Sentadilla con silla (10 repeticiones). Sentarse y, en cuanto los glúteos rozan el asiento, levantarse lo más rápido posible, sin ayudarse de las manos y sin que las rodillas se vayan hacia dentro. Así lo explica: «Según sientas que los glúteos tocan el asiento, como si tuviéramos un alfiler, a la mayor velocidad, levántate».
- Elevación de talones (12 repeticiones). Un día sentado y otro de pie con la rodilla estirada, para trabajar los dos músculos de la pantorrilla.
- Remo con banda elástica (10 con cada brazo). Con la banda atada a un punto fijo, se tira llevando el codo hacia la cadera. «El objetivo es mejorar la higiene postural».
- Flexiones en la encimera (6 repeticiones). Manos algo más abiertas que los hombros sobre una superficie alta y estable, codos un poco cerrados y empujar hasta estirar los brazos.
Lo que hace falta para empezar
Una silla firme, una encimera y una banda elástica, que se compra por pocos euros en cualquier tienda de deporte. Su norma básica la repite en todas sus pautas: «Ante todo, seguridad». Si hay alguna lesión, dolor o enfermedad, lo primero es consultar con el médico o con un fisioterapeuta antes de empezar.
La clave, según Puche, no es dejar de caminar, sino sumar. Dos o tres ratos de fuerza a la semana, de cuatro minutos cada uno, son menos de un cuarto de hora semanal. Es mucho menos de lo que se tarda en dar un paseo por el barrio, y es lo que según él marca la diferencia.
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