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Induráin, sobre el ciclismo de hoy: «En mi época había etapas de seis a ocho horas; ahora la televisión marca que sean más cortas»

El pentacampeón del Tour, de 62 años, compara las etapas maratonianas de los noventa con las carreras cortas y explosivas que exige ahora la televisión.

Induráin, sobre el ciclismo de hoy: «En mi época había etapas de seis a ocho horas; ahora la televisión marca que sean más cortas»

Imagen de archivo. Foto: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Miguel_Indur%C3%A1in_1992_Finale_Tour_de_France_Paris_Champs_Elys%C3%A9es.jpg" target="_blank" rel="noopener">Roland Arhelger</a> · <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0" target="_blank" rel="noopener license">CC BY-SA 4.0</a> · vía Wikimedia Commons (redimensionada)

Rubén Castaño septiembre 28, 2026 3 min

Cuando habla Miguel Induráin, el pelotón escucha. El navarro, 62 años y cinco Tours de Francia en la vitrina, ha puesto palabras a algo que muchos aficionados veteranos sienten desde el sofá: el ciclismo ya no se corre como antes. «En mi época había etapas más largas, de seis a ocho horas de carrera. Ahora la televisión marca que tienen que ser más cortas», resumió en la previa del Tour que arrancó este verano en Barcelona. Sus palabras han vuelto a circular estos días y han reabierto el debate.

De 340 kilómetros a poco más de 200

Induráin tiró de memoria para poner números a la diferencia. Recordó una etapa de 340 kilómetros en 1984, cuando él empezaba, y explicó que las etapas de montaña de su generación rondaban los 260 o 270 kilómetros. La etapa más larga del Tour de 2026 se quedó en 205,8.

No es solo una cuestión de distancia. En los noventa, los grandes puertos solían llegar al final de jornadas interminables en las que el pelotón rodaba horas antes de que nadie atacara. Hoy los recorridos encadenan subidas cortas y duras desde el principio para que la carrera se rompa en directo, justo en la franja en la que más gente está mirando.

La tele manda

El navarro no lo dice como una queja, sino como un hecho. Las cadenas pagan por emitir la carrera y quieren acción en las dos o tres horas que emiten. El resultado son etapas más explosivas, con ataques desde lejos y ciclistas que llegan al límite antes. Para el aficionado es un espectáculo más intenso; para los corredores, un esfuerzo distinto, menos de resistencia y más de potencia.

Qué se gana y qué se pierde

Los defensores del formato actual lo tienen claro: las etapas cortas son más imprevisibles, obligan a los favoritos a mostrarse y enganchan a un público que no está dispuesto a ver seis horas de pelotón rodando en grupo. Sus detractores echan de menos la épica de la resistencia, esas jornadas en las que la carrera se decidía por puro desgaste y en las que un mal día podía costar el Tour. Entre unos y otros, Induráin se queda en un punto intermedio: reconoce el cambio, no lo condena y admite que el espectáculo manda.

Induráin, sobre el ciclismo de hoy: «En mi época había etapas de seis a ocho horas; ahora la televisión marca que sean más cortas»
Induráin, durante el Tour de Francia de 1994, el cuarto de sus cinco triunfos consecutivos. Imagen de archivo. Foto: DenP Images · CC BY-SA 2.0 · vía Wikimedia Commons (redimensionada)

Pogačar, a las puertas del club de los cinco

En la misma comparecencia, Induráin se rindió ante Tadej Pogačar, de quien dijo que «puede estar próximamente junto a los pentacampeones de la historia». Ese club lo forman él, Jacques Anquetil, Eddy Merckx y Bernard Hinault. El esloveno encarna precisamente el ciclismo moderno del que habla el navarro: ataca en cualquier terreno y convierte cada etapa en una final.

Un palmarés que explica por qué se le escucha

Por si alguien necesita recordarlo: Induráin ganó cinco Tours seguidos, de 1991 a 1995, algo que nadie había hecho antes; sumó dos Giros de Italia (1992 y 1993); batió el récord de la hora en 1994, con 53,040 kilómetros, y se colgó el oro olímpico en la contrarreloj de Atlanta 1996. Su secreto era la regularidad: ganar tiempo en las cronos y defenderse sin sobresaltos en la montaña, justo el tipo de corredor que aquellas etapas maratonianas premiaban.

¿Era mejor aquel ciclismo o lo es este? Induráin no da lecciones. Solo constata que la bicicleta, como todo, se ha adaptado a la pantalla. Y quien se pasó seis horas sobre el sillín bajo el sol de julio sabe mejor que nadie de lo que habla.

Foto principal. Imagen de archivo. Foto: Roland Arhelger · CC BY-SA 4.0 · vía Wikimedia Commons (redimensionada).

Rubén Castaño

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