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Adiós a cambiar la cerradura del portal por tu cuenta: lo que dice la Ley de Propiedad Horizontal

Parece una solución rápida cuando hay robos o llaves perdidas. Puede acabar costándote más de lo que imaginas.

Mano abriendo con llave la puerta de un piso

Imagen ilustrativa

Pilar Montero noviembre 4, 2026 3 min

Una llave perdida, un inquilino que se marcha sin devolver la suya o una racha de robos en el barrio: son motivos habituales para que un vecino piense en cambiar la cerradura del portal. Pero el portal no es de nadie en particular, y la Ley de Propiedad Horizontal pone límites muy claros a quién puede tocarlo y cómo.

El portal es un elemento común

El portal, como la escalera, el ascensor o la fachada, es un elemento común del edificio: pertenece a todos los propietarios. El artículo 7.1 de la ley lo deja claro: cada propietario puede hacer obras en su piso si no perjudica al edificio ni a los demás, pero «en el resto del inmueble no podrá realizar alteración alguna». Y la cerradura del portal está en el resto del inmueble.

Quién decide cambiarla

Cambiar la cerradura, poner un sistema de apertura con tarjeta o instalar un videoportero es una decisión de la comunidad. Como regla general, es un acuerdo de gestión ordinaria que se aprueba en junta por mayoría (artículo 17.7). Si además se trata de un servicio nuevo de vigilancia o seguridad, la ley pide una mayoría reforzada de tres quintas partes de los propietarios y de las cuotas (artículo 17.3).

Si hay una urgencia, por ejemplo la cerradura está rota y el portal no cierra, el vecino que lo detecte debe avisar «sin dilación» al administrador, como pide el propio artículo 7.1, y es la comunidad quien actúa.

Quién paga

La cerradura del portal es un gasto general del edificio, así que se reparte entre todos según la cuota de participación (artículo 9.1.e). No paga solo el que perdió la llave, salvo que la junta o los estatutos digan otra cosa o que el gasto se deba a un daño que haya causado un vecino.

Las llaves, para todos

Una cosa es cambiar la cerradura y otra dejar a alguien fuera. Todos los propietarios tienen derecho a usar los elementos comunes, así que la comunidad tiene que entregar una llave nueva a cada vivienda. Si el piso está alquilado, es el propietario quien se la da a su inquilino.

Si lo haces por tu cuenta

Si un vecino cambia la cerradura sin acuerdo, la comunidad puede exigirle que reponga la anterior y que pague los gastos, y si la situación perjudica al resto, el presidente puede requerirle que la deshaga y, con autorización de la junta, acudir a los tribunales. Además, si con la nueva cerradura algún vecino se queda sin poder entrar en su casa, el problema se complica bastante más.

La forma correcta

Si crees que hace falta cambiarla, el camino es pedir al presidente o al administrador que lo incluya en el orden del día de la próxima junta o, si es urgente, que actúe y lo comunique. Es más lento, pero evita conflictos y deja claro quién paga.

Este artículo es informativo y no sustituye al asesoramiento de un abogado o administrador de fincas. Los estatutos de cada comunidad y la jurisprudencia pueden matizar estos casos.

Pilar Montero

La vecina que todo el mundo quiere tener: sabe quitar cualquier mancha, ahorrar en la factura de la luz y ordenar un armario imposible. Trucos que…

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