
En 1927, un actor dijo «todavía no habéis oído nada» en una película muda y el cine ya no volvió a ser el mismo
El 6 de octubre de 1927 se estrenó El cantor de jazz, la película que acabó con el cine mudo. Cómo funcionaba, qué cambió y la historia amarga del hombre que lo hizo posible.

Al Jolson y Ruby Keeler (Los Angeles Times, Wikimedia Commons, CC BY 4.0). Recuadro: fotograma de El cantor de jazz (1927), vía Flickr (vidalia_11, CC BY 2.0).
El 6 de octubre de 1927, en el Warner Theatre de Nueva York, el público asistía a lo que creía una película muda más. A mitad de la proyección, su protagonista, el cantante Al Jolson, terminaba una canción, se giraba hacia la orquesta y decía en voz alta, sincronizada con la imagen: «¡Esperad un momento, esperad un momento! ¡Todavía no habéis oído nada!». La película era El cantor de jazz, y aquella frase marcó el principio del fin del cine mudo.
Una película muda… que hablaba
El cantor de jazz, producida por Warner Bros., era en su mayor parte una película muda, con los diálogos escritos en rótulos como siempre. Lo nuevo eran las canciones de Jolson y unos pocos minutos de diálogo grabados con el sistema Vitaphone, que reproducía el sonido desde un disco sincronizado con el proyector. Ya se habían estrenado películas con música y efectos grabados, pero nunca un actor había hablado así en un largometraje de ficción, de forma tan natural que parecía que se dirigía al público.
De la sorpresa a la revolución
El éxito fue enorme y los estudios de Hollywood se lanzaron a convertir sus películas y sus salas al sonido. En apenas un par de años, el cine mudo pasó a ser cosa del pasado. En la primera ceremonia de los Óscar, en 1929, la Academia dio a Warner un premio honorífico por producir esta «película sonora pionera», que había revolucionado la industria.
No todos lo celebraron. Muchas estrellas del cine mudo cuya voz no encajaba con el nuevo medio vieron caer su carrera, y algunos cineastas se resistieron durante años: Charles Chaplin siguió rodando sin diálogos Luces de la ciudad (1931) y Tiempos modernos (1936).
Y en España
La revolución llegó también aquí. El misterio de la Puerta del Sol, de Francisco Elías, rodada en 1929, está considerada la primera película sonora española. Se estrenó en Burgos en enero de 1930.
Una película que hoy incomoda
Vista hoy, El cantor de jazz tiene una parte difícil: Jolson canta varias escenas con la cara pintada de negro, el llamado blackface, un recurso habitual en los espectáculos de la época que hoy se considera racista. Es una de las razones por las que la película se estudia más como hito histórico que como clásico para ver en familia.
El hombre que no llegó al estreno
La historia tiene un final amargo. Sam Warner, uno de los hermanos fundadores del estudio y el gran defensor de apostar por el sonido, murió el 5 de octubre de 1927, un día antes del estreno. Los hermanos Warner no estuvieron en la sala aquella noche. El hombre que más había empujado para que el cine hablara no llegó a oír cómo lo hacía.
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