En 1914, un veterinario canadiense compró una osa por 20 dólares en una estación de tren: hoy, Winnie the Pooh cumple 100 años
El 14 de octubre de 1926 se publicó «Winnie-the-Pooh». Detrás está una osa real, Winnipeg, que un veterinario compró en 1914 y acabó en el Zoo de Londres.
Los peluches originales de Christopher Robin Milne, en la Biblioteca Pública de Nueva York. Foto: sboneham (Flickr, CC BY 2.0).
En agosto de 1914, en plena movilización por la Primera Guerra Mundial, un tren con soldados canadienses paró en la estación de White River, en Ontario. Uno de ellos, el teniente Harry Colebourn, veterinario del ejército, vio a un trampero con una cría de oso negro: había matado a su madre y quería venderla. Colebourn pagó 20 dólares por ella.
Lo que empezó como un impulso en el andén de una estación acabó convirtiéndose en uno de los personajes más queridos de la literatura infantil. Este 14 de octubre de 2026 se cumplen exactamente 100 años de la publicación de Winnie-the-Pooh.
Una osa llamada Winnipeg
Según la Enciclopedia Canadiense, el veterinario bautizó a la osezna como Winnipeg, en honor a la ciudad donde vivía, y el nombre se quedó pronto en Winnie. La cría acompañó a la tropa hasta Inglaterra como mascota del regimiento, pero cuando la unidad tuvo que partir hacia el frente en Francia, Colebourn la dejó al cuidado del Zoo de Londres, el 9 de diciembre de 1914.
Su intención era recogerla al terminar la guerra, pero Winnie se había convertido en una de las atracciones más queridas del zoo por lo dócil que era con los visitantes, y el veterinario decidió dejarla allí. Vivió en Londres hasta su muerte, en 1934.
Del zoo al cuarto de un niño
Entre sus visitantes habituales, a mediados de los años veinte, estaba un niño llamado Christopher Robin Milne, hijo del escritor A. A. Milne. Le gustaba tanto aquella osa que acabó poniéndole su nombre a su osito de peluche. El resto de la pandilla salió de sus otros juguetes: un tigre, un burro triste y un cerdito, a los que su padre dio vida en los cuentos que le contaba.
El libro, con las ilustraciones de E. H. Shepard, lo publicó la editorial Methuen en Londres el 14 de octubre de 1926. Le seguiría El rincón de Pooh (1928). Los peluches originales de Christopher Robin, los que aparecen en la foto, se exhiben hoy en la Biblioteca Pública de Nueva York.
De los libros a Disney
El salto definitivo llegó en 1961, cuando Disney adquirió los derechos para llevar al personaje a la pantalla. Desde el primer cortometraje, en 1966, Winnie the Pooh se convirtió en una de las franquicias más rentables del mundo, con la camiseta roja y el bote de miel como señas de identidad, dos rasgos que no aparecían así en los dibujos originales de Shepard.
Por qué ahora cualquiera puede usar al Pooh original
El centenario llega con otra novedad: en Estados Unidos, el libro de 1926 pasó al dominio público el 1 de enero de 2022, al cumplirse 95 años de su publicación. Por eso han aparecido desde entonces versiones de todo tipo, incluida una película de terror. Eso sí, solo es libre el Pooh de Milne y Shepard: los rasgos que añadió Disney siguen protegidos. Fuera de Estados Unidos los plazos dependen de cada país, que suele contar los años desde la muerte del autor.
Cien años después
Hoy hay estatuas de Winnie en el Zoo de Londres y en Winnipeg, y el oso de peluche más famoso del mundo cumple un siglo. Todo empezó con 20 dólares, una estación de tren y un veterinario que no pudo dejar atrás a una cría huérfana.
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