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Si tu radiador está frío arriba y caliente abajo, te pasa esto: cómo purgarlo en diez minutos (y el truco de la toalla)

Antes de encender la calefacción: las señales de que hay aire en los radiadores, el paso a paso para purgarlos, los dos errores más comunes y cada cuánto obliga la ley a revisar la caldera.

Radiador blanco con su válvula termostática

Válvula termostática de un radiador. Foto: T.Voekler (Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0).

Pilar Montero octubre 6, 2026 4 min

Llega el primer frío y muchos encienden la calefacción por primera vez en meses. Si oyes gorgoteos en las tuberías o tocas el radiador y está caliente abajo pero frío arriba, no está roto: tiene aire dentro. Y mientras tenga aire, la caldera gasta para calentar un radiador que solo calienta a medias. Purgarlo es un trabajo de diez minutos que puedes hacer tú. Este es el paso a paso, con el truco de la toalla y los dos errores que más se repiten.

Por qué se llena de aire

El circuito de calefacción es agua que circula entre la caldera y los radiadores. Con el tiempo, y sobre todo tras meses parada, se acumulan burbujas de aire que suben a la parte alta de cada radiador. Ese aire ocupa el sitio del agua caliente: la parte de arriba del radiador no calienta y la habitación tarda más en templarse. La normativa lo tiene previsto: el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) exige que los puntos altos de los circuitos tengan un dispositivo de purga de aire.

Las tres señales de que toca purgar

  • Frío arriba, caliente abajo. Es la señal más clara.
  • Ruidos: gorgoteo, burbujeo o golpecitos al encender la calefacción.
  • Un radiador tarda mucho más que los demás en calentarse o no llega a hacerlo del todo.

Lo que necesitas

  • Una llave de purgador, un destornillador plano o una moneda, según el modelo. Muchos radiadores modernos tienen la válvula con ranura.
  • Una toalla vieja o un trapo.
  • Un vaso o un recipiente pequeño.

Paso a paso

  1. Apaga la calefacción y espera a que se enfríe. El agua del circuito sale muy caliente; manipular el purgador con la calefacción en marcha es la forma más fácil de quemarse.
  2. Localiza el purgador. Es una pequeña válvula en la parte superior del radiador, en el lado contrario a la llave de paso.
  3. El truco de la toalla. Rodea la válvula con la toalla y pon el vaso debajo. Así el chorrito final no mancha la pared ni el suelo.
  4. Abre poco a poco. Gira el purgador un cuarto de vuelta en sentido contrario a las agujas del reloj. Oirás un siseo: es el aire saliendo.
  5. Cierra cuando salga agua. En cuanto deje de salir aire y salga un chorro continuo de agua, sin burbujas, cierra el purgador. No hace falta apretar con fuerza.
  6. Repite en todos los radiadores que den señales de aire.
  7. Revisa la presión de la caldera. Al sacar aire y algo de agua, la presión baja. Mira el manómetro y, si ha quedado por debajo de lo que indica el fabricante en el manual de tu caldera, rellena con la llave de llenado siguiendo sus instrucciones.

Los dos errores más comunes

  • Abrir el purgador del todo. No hace falta y puedes acabar con la pieza en la mano y el agua saliendo. Basta con un cuarto o media vuelta.
  • Olvidarse de la presión. Si purgas varios radiadores y no revisas la caldera, puede quedarse sin presión suficiente y no arrancar o bloquearse. Es la causa de muchas llamadas al técnico el primer día de frío.

Si vives en un piso con calefacción central

En los edificios con calefacción comunitaria también puedes purgar tus radiadores, con la diferencia de que no tienes caldera propia que rellenar: la presión del circuito la controla la instalación del edificio. Si después de purgar un radiador sigue sin calentar, avisa al administrador o a la empresa de mantenimiento de la comunidad.

Lo que dice la ley sobre la caldera (y casi nadie sabe)

Purgar es cosa tuya, pero la caldera tiene revisión obligatoria. Según la tabla 3.1 del RITE, en viviendas las calderas murales de gas de hasta 70 kW deben pasar el mantenimiento preventivo al menos cada 2 años, hecho por una empresa habilitada. Los calentadores de agua a gas de hasta 24,4 kW, cada 5 años, y los equipos de aire acondicionado domésticos de hasta 12 kW, cada 4. Si la última revisión de tu caldera fue hace más de dos años, este otoño toca.

Pilar Montero

La vecina que todo el mundo quiere tener: sabe quitar cualquier mancha, ahorrar en la factura de la luz y ordenar un armario imposible. Trucos que…

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