Piti, el pajarito que lleva siete años volviendo cada mañana a desayunar con su mejor amigo: «Me levanto pensando en si lo voy a ver»
Piti apareció un día buscando comida en una tienda de mascotas de Argentina y nunca dejó de volver. La historia que arrasa en TikTok, por qué algunos pájaros vuelven siempre al mismo sitio y qué hacer si uno empieza a visitarte.
El pajarito del vídeo viral, en el mostrador de la tienda. Imagen: vídeo difundido en redes sociales.
Cada mañana, en un pequeño negocio de alimentos para animales del sur de Buenos Aires, la jornada no empieza de verdad hasta que llega un cliente muy concreto. No compra nada, no habla y pesa unos pocos gramos. Entra volando, se posa en el mostrador o en el expositor de la caja y se queda un rato. Lleva haciéndolo siete años, y sus vídeos se han convertido en uno de los fenómenos más tiernos de TikTok, con millones de «me gusta».
Un cliente que llegó buscando comida
El protagonista se llama Piti, aunque en redes también lo conocen como «Pitigorra». Su amigo es Hernán Carrera, que regenta una tienda de mascotas en Banfield, en el conurbano sur de Buenos Aires (Argentina). Según contó él mismo al diario argentino Crónica, todo empezó hace siete años, cuando el pájaro apareció por el local buscando algo que comer. Hernán le dio gusanos e insectos, y el ave volvió. Y volvió otra vez. Poco a poco las visitas se hicieron casi diarias, hasta el punto de que hoy se queda a hacerle compañía mientras él toma mate.
Durante años, Hernán solo compartía los vídeos en sus estados de WhatsApp. Fue un amigo el que le animó a subirlos a las redes porque le parecía «increíble». «Así que empecé a compartirlo y se terminó haciendo viral. No podía creer lo que causó», explicó. Sus vídeos han superado los 4,4 millones de «me gusta» en TikTok y siguen dando la vuelta a internet, también en España, a través de cuentas que los recopilan.
Por qué un pájaro vuelve cada día al mismo sitio
Lo de Piti no es tan raro como parece. Muchas aves aprenden muy rápido dónde y cuándo hay comida segura, y vuelven a esos lugares con una puntualidad sorprendente. Es la misma razón por la que los gorriones de una terraza aparecen a la hora de los desayunos o por la que los pájaros de un parque acuden en cuanto alguien saca una bolsa.
Algunas especies van más allá y reconocen a personas concretas. El caso más estudiado es el de los cuervos. En un experimento de la Universidad de Washington publicado en 2010 en la revista Animal Behaviour, los investigadores capturaron y anillaron cuervos con la cara cubierta por una máscara de goma. Después, las aves increpaban y perseguían a cualquiera que llevara esa máscara, e ignoraban a quien llevaba otra distinta. Recordaban la cara, no la ropa.
Si un pájaro empieza a visitarte
Historias como la de Piti animan a muchos a poner comida en la ventana. Si lo haces, los especialistas en aves y los centros de educación ambiental del Ayuntamiento de Madrid dan algunas pautas sencillas:
- Nada de pan, bollería ni restos cocinados con sal o azúcar: no les aportan lo que necesitan.
- Mejor semillas de girasol, mijo, alpiste o cacahuetes sin sal, y algo de fruta.
- Agua limpia y el comedero lavado a menudo, para evitar que se contagien enfermedades.
- Un sitio tranquilo y fuera del alcance de los gatos.
- Y antes de nada, mira la ordenanza de tu ayuntamiento: en algunas ciudades dar de comer a las aves en la calle puede estar prohibido o multado.
«Ahí ya respiro tranquilo»
Siete años después, la relación entre Hernán y Piti ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en otra cosa. Él mismo lo resume sin rodeos: «Mi relación con él es muy profunda». Y explica cómo son sus mañanas desde entonces: «Me levanto a la mañana y voy al negocio pensando en si lo voy a ver. Cuando pasan las horas y no aparece, ya me pongo a pensar si lo habrá agarrado un depredador. Hasta que aparece y ahí ya respiro tranquilo».
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