Estados Unidos tuvo que mandar un helicóptero del ejército a por una boya de 5.300 kilos varada en una playa, y su despedida ya ha dado la vuelta al mundo
Llegó una noche de temporal y se quedó un mes. Su despedida la grabó un vecino y ya la ha visto medio mundo.
Recreación de la retirada de la boya en Dewey Beach (Delaware). Imagen generada con IA.
Llegó sin avisar, una noche de temporal de finales de septiembre. Cuando amaneció, en la arena de Dewey Beach, un pequeño pueblo de playa de Delaware (Estados Unidos), había un gigante tumbado de lado: una boya de navegación de casi ocho metros de alto y 5.350 kilos de peso, arrancada de su sitio en mitad del mar por las olas de un nordeste, el tipo de borrasca que golpea cada otoño la costa este del país.
Se quedó allí más de un mes. Y en ese tiempo dejó de ser un trasto varado para convertirse en algo parecido a un vecino más. En el pueblo y en la prensa local acabaron llamándola por su nombre: «Huey», un juego de palabras con el propio pueblo, Dewey, y con «buoy», boya en inglés.
Un mes de visitas junto a la calle New Orleans
Huey apareció en la orilla cerca de la calle New Orleans, y no estaba sola. La Guardia Costera de Estados Unidos confirmó que el temporal había sacado de su sitio cuatro boyas en las playas de Delaware: la de Dewey Beach, otra en el parque estatal de Cape Henlopen y dos más en Fenwick Island. Pero la de Dewey era la más grande y la más visible, a pie de paseo.
Mientras se organizaba cómo sacarla, la Guardia Costera tuvo que pedir algo poco habitual a los paseantes: que no jugaran sobre ella, no se subieran y no intentaran moverla. Para quien encontrara otra boya varada, dio incluso un teléfono al que llamar.
Su nombre oficial era mucho menos simpático: «Delaware Bay North Approach Lighted Buoy 2», una boya luminosa que marca la entrada norte a la bahía de Delaware. Una de esas piezas que nadie ve desde tierra, pero que guían a los barcos por una de las vías comerciales más transitadas del país: según la Guardia Costera, por el río y la bahía de Delaware pasan cada año mercancías por valor de unos 141.000 millones de dólares.
Por qué no bastaba con una grúa
Sacar de una playa un cilindro de acero de más de cinco toneladas no es sencillo. Una grúa pesada se hunde en la arena y no puede acercarse a la orilla, y un barco no puede llegar hasta donde está la boya. Así que la solución llegó por el aire.
El 28 de octubre, hacia las 10:30 de la mañana, apareció sobre la playa un CH-47F Chinook, el gran helicóptero de dos rotores del ejército de Estados Unidos, de la Guardia Nacional de Pensilvania, capaz de cargar más de nueve toneladas. Antes, los equipos tuvieron que desenterrar a Huey, medio hundida en la arena después de un mes de mareas. Después la engancharon, el helicóptero la levantó como si fuera un juguete y se la llevó colgando sobre el mar hasta un barco de la Guardia Costera, el William Tate, que esperaba frente a Cape Henlopen.
La despedida que se hizo viral
Un vecino lo grabó todo desde la playa. En el vídeo, que ha dado la vuelta al mundo, se ve al Chinook suspendido sobre la arena, levantando a Huey y alejándose con ella mar adentro. Ese mismo día salieron las otras tres boyas.
El destino de cada una ha sido distinto. La de Cape Henlopen, que no sufrió daños, volvió directamente a su sitio en el mar. Huey y las otras dos fueron al taller para repararlas. Y aquí viene el final que más ha gustado: si todo va bien, la boya que pasó un mes siendo la atracción de Dewey Beach volverá a hacer su trabajo de siempre, flotando sola en mitad del mar y guiando a los barcos hacia la bahía, sin que nadie en la playa sepa que una vez tuvo nombre.
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