
Alfredo García, experto nuclear: «Por décima vez este año, Red Eléctrica ha tenido que ordenar reducir el consumo industrial»
Red Eléctrica volvió a recurrir este martes a la industria para equilibrar el sistema eléctrico español, en una nueva activación del Servicio de Respuesta Activa de…

Red Eléctrica volvió a recurrir este martes a la industria para equilibrar el sistema eléctrico español, en una nueva activación del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD). El operador tuvo que ordenar la desconexión de 1.775 MW de demanda industrial, repartidos en dos bloques, ante la combinación de una baja producción renovable y una elevada indisponibilidad de generación térmica.
La activación se produjo a partir de las 19:43 horas, cuando la producción solar ya había caído prácticamente a cero y la generación eólica se encontraba por debajo de los 3.000 MW. En ese contexto, Red Eléctrica tuvo que utilizar diferentes recursos para mantener el equilibrio entre generación y demanda.
Red Eléctrica activa los dos bloques industriales en apenas 20 minutos
La situación fue especialmente llamativa porque el operador activó los dos bloques del SRAD prácticamente de forma consecutiva. Primero, a las 19:43 horas, ordenó la parada de 832 MW de demanda industrial. Apenas 19 minutos después, a las 20:02, activó el segundo bloque, con otros 943 MW.
En total, la industria tuvo que retirar 1.775 MW de consumo eléctrico para ayudar a cuadrar el sistema. Según los primeros datos, durante la primera hora se dejaron de consumir cerca de 2.000 MWh.
La cifra convierte este episodio en la décima activación del SRAD en lo que va de 2026, un récord para un mecanismo que comenzó a utilizarse en 2022 como sustituto del antiguo sistema de interrumpibilidad.
La frecuencia de estas actuaciones ha aumentado especialmente durante los últimos meses. Según los datos publicados por El Periódico de la Energía, ocho de las diez activaciones registradas este año se han producido durante los últimos tres meses.
Por décima vez este año, Red Eléctrica ha tenido que ordenar reducir el consumo industrial ante la escasa generación renovable y la indisponibilidad de ciclos combinados, activando el 100 % del SRAD, un mecanismo que pagamos los consumidores para mantener el equilibrio del sistema y prevenir apagones.
¿Qué pasaría si cerraran los siete reactores nucleares que proporcionan casi el 20% de nuestra electricidad de forma constante?
https://elperiodicodelaenergia.com/red-electrica-para-a-la-industria-por-decima-vez-en-lo-que-va-de-ano-por-la-escasa-generacion-renovable-y-la-indisponibilidad-de-ciclos/
— Operador Nuclear (@OperadorNuclear) 8 de octubre de 2026
El problema aparece cuando cae la solar y el viento no responde
La explicación ofrecida por fuentes de Red Eléctrica apunta directamente a dos factores: la elevada indisponibilidad de generación térmica y la baja producción renovable.
La situación es relevante porque España dispone de una enorme potencia renovable instalada, pero esa capacidad no siempre está disponible cuando el sistema la necesita. Al caer el sol, la fotovoltaica deja de aportar generación y el sistema necesita apoyarse en otras tecnologías.
Este martes, además, la producción eólica era especialmente reducida. Al mismo tiempo, los ciclos combinados estaban generando más de 13.000 MW, pero parte de esta tecnología no estaba disponible para aumentar todavía más su producción, previsiblemente por trabajos de mantenimiento.
Es precisamente este tipo de situaciones el que pone de manifiesto uno de los principales retos de la transición energética: no basta con aumentar la potencia renovable instalada si no existen suficientes recursos capaces de aportar electricidad cuando el viento y el sol no están disponibles.
España también tuvo que reducir sus exportaciones eléctricas
Otra de las decisiones adoptadas por Red Eléctrica durante el episodio fue reducir drásticamente las exportaciones de electricidad hacia los países vecinos.
España estaba enviando electricidad a Francia, Portugal y Marruecos cuando se activó el SRAD. Una vez puesto en marcha el mecanismo, las exportaciones se redujeron prácticamente por completo, manteniéndose alrededor de 400 MW hacia Portugal frente a los cerca de 4.000 MW que se habían alcanzado durante ese día.
El operador ha insistido en que esta actuación no significa que existiera riesgo de suministro eléctrico. El SRAD es precisamente una de las herramientas disponibles para gestionar situaciones en las que la oferta y la demanda necesitan ajustarse rápidamente.
La industria que participa en este mecanismo se compromete a reducir su consumo cuando Red Eléctrica lo solicita y recibe una remuneración por mantener disponible esa capacidad de respuesta. En 2026, las empresas participantes tienen adjudicados 1.775 MW de capacidad, por los que reciben una retribución.
Diez paradas en un año marcado por la volatilidad del sistema
La sucesión de activaciones está convirtiendo 2026 en un año excepcional para el SRAD. En 2025, el mecanismo no llegó a activarse y desde su puesta en funcionamiento en 2022 hasta finales de 2025 solo se había utilizado en cinco ocasiones.
Ahora, en apenas nueve meses, ya se ha duplicado aquella cifra.
El dato no implica por sí solo que el sistema eléctrico español esté cerca de sufrir un problema de suministro. De hecho, Red Eléctrica recalca que las activaciones forman parte de las herramientas normales de operación. Pero sí refleja la dificultad creciente de gestionar determinadas horas del día en un sistema con una presencia cada vez mayor de tecnologías renovables variables.
El reto será todavía mayor a medida que aumente la electrificación de la economía. La demanda eléctrica española creció un 3,2% durante los nueve primeros meses de 2026, hasta alcanzar los 198.105 GWh, según los datos de Red Eléctrica.
El sistema, por tanto, se encuentra ante una doble presión: necesita incorporar cada vez más generación renovable y, al mismo tiempo, disponer de suficiente almacenamiento, respaldo, interconexiones y flexibilidad para cubrir las horas en las que esa generación no está disponible.
La décima activación del SRAD deja así un dato llamativo, pero sobre todo plantea una cuestión de fondo: cómo conseguir que una red eléctrica con más renovables y más demanda mantenga suficiente capacidad de respuesta cuando desaparece el sol, cae el viento o parte de la generación térmica no está disponible. Esa será una de las claves de la evolución del sistema eléctrico español durante los próximos años.