Marcos Llorente y su homenaje al recién elegido mejor restaurante del mundo, al que Paddy no llegó a llevar a su padre antes de morir: «El trabajo, el esfuerzo y la pasión siempre pagan»
Una foto a la puerta de un caserío cubierto de hiedra, cuatro palabras al final del mensaje y un plan que se quedó a medias.
Marcos Llorente y Paddy Noarbe (Instagram) y, en el círculo, Bittor Arguinzoniz (The 50 Best Restaurants).
Hay restaurantes que se quedan pendientes para siempre. Para Patricia Noarbe, Paddy, la mujer de Marcos Llorente, ese sitio tiene nombre: el Asador Etxebarri, en Axpe (Bizkaia). El último Día del Padre que pasó con su padre le regaló un plan, ir juntos a comer allí cuando su salud lo permitiera. No llegaron a hacerlo: su padre murió el 20 de enero de 2024.
Este jueves 5 de noviembre, unas horas después de que Etxebarri fuera elegido el mejor restaurante del mundo, Llorente subió a sus historias de Instagram una foto con Paddy a la puerta del caserío, junto al letrero de madera cubierto de hiedra. Y la acompañó de un mensaje corto: «Mejor restaurante 2026. El trabajo, el esfuerzo y la pasión siempre pagan. Enhorabuena familia ❤️».

Número uno del mundo, a la tercera
La lista The 50 Best Restaurants 2026, la clasificación de restaurantes con más eco internacional, se dio a conocer el 4 de noviembre en Lima (Perú). La elaboran con sus votos más de 1.100 expertos del sector de todo el mundo. Etxebarri entró en ella en 2008, está en el top 10 desde 2016 y se había quedado segundo en 2024 y en 2025. Esta vez ha sido el primero, por delante de Gaggan (Bangkok) y Alchemist (Copenhague). También se lleva el título de mejor restaurante de Europa.
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No es el único español en la lista: DiverXO, el restaurante de Dabiz Muñoz en Madrid, es noveno; Enigma (Barcelona), el 29, y Elkano (Getaria), el 33.
Dónde está: un caserío a los pies del Anboto
Etxebarri está en la plaza San Juan, número 1, de Axpe, un barrio de Atxondo (Bizkaia) de unas pocas casas, junto a la iglesia y a los pies del monte Anboto, el de las leyendas de la diosa Mari. Está entre Bilbao y San Sebastián, a unos 40 kilómetros de Bilbao. El edificio es un caserío del siglo XVIII que el propio Arguinzoniz reformó. No hay carteles luminosos ni grandes letreros: solo la placa de madera junto a la hiedra que se ve en la foto de Llorente.
Quién es Bittor Arguinzoniz

Detrás de Etxebarri hay un solo nombre: Bittor Arguinzoniz (también escrito Arginzoniz), nacido en 1960 en el propio valle de Atxondo. Es autodidacta: no pasó por ninguna escuela de cocina. De niño trabajaba en casa, con los animales, en la huerta y en el monte. En 1990 compró y restauró el caserío familiar para abrir el asador en su pueblo. La Guía Michelin le dio su estrella en 2010, y en 2008 entró por primera vez en la lista de los mejores del mundo.
Su gran obsesión es el fuego. Él mismo ha diseñado las parrillas que usa, con poleas para subir y bajar la altura sobre las brasas, y sartenes perforadas y mallas para cocinar a la brasa productos pequeños o delicados. No usa carbón comprado: prepara cada día sus propias brasas, y elige la madera según el producto, encina para las carnes, sarmiento de vid para los pescados y manzano para los mariscos.
Tras el premio dijo que cocinar con fuego es una técnica ancestral que sigue siendo importante porque permite mostrar la calidad del producto, y que quiere compartir el reconocimiento con quienes le han ayudado durante su carrera. En una entrevista con La Vanguardia se definió como «una persona normal y corriente que hago mi trabajo de la mejor manera posible».

Los platos por los que se viaja hasta Axpe
- Gamba de Palamós a la brasa: apenas unos segundos sobre las brasas de roble y se sirve sola, sin nada más.
- Chuleta de vaca vieja: de rubia gallega o vacas de entre 7 y 11 años, a la brasa.
- Mantequilla de cabra ahumada hecha en casa, uno de los primeros bocados del menú.
- Caviar ahumado, angulas y mariscos y mejillones a la brasa.
- Helado de leche reducida a la brasa, el postre más conocido de la casa.
Cuánto cuesta y cómo se reserva
Según la web del propio restaurante, el menú degustación cuesta 300 euros por persona, IVA incluido y sin bebida, y se paga por adelantado por todos los comensales. Las reservas son de 2 a 6 personas y solo se hace servicio de mediodía, a partir de las 12:30 o 13:00; cierra lunes y martes, del 24 de diciembre al 10 de enero y todo agosto. No hay menú vegetariano ni vegano, y recomiendan ir con niños a partir de 12 años. La mesa no se reserva directamente: se envía una solicitud desde su web y, si hay hueco, llega un correo de confirmación; si no, se entra en lista de espera.
Un lugar especial para Paddy
Llorente es uno de los futbolistas que más habla de alimentación: defiende la comida real, sin ultraprocesados, y suele compartir en sus redes lo que come. Un asador que presume de producto, fuego y poco más encaja con su forma de entender la cocina.
Pero para Paddy es mucho más que un buen restaurante. En junio de 2025 lo contó en su Instagram: aquel Día del Padre le propuso a su padre ir a Etxebarri, la enfermedad lo fue complicando y al final lo celebraron en un restaurante de Madrid. «Al final, nunca llegamos a hacerlo. Lo importante no era dónde, sino compartir ese rato con él», escribió. Y dejó un consejo para quien la leyera: «No pospongas ese plan, no lo dejes para «otro día»».
Según contó entonces, después de la muerte de su padre fue Marcos quien la llevó allí, varias veces, durante 2024. Ahora ese caserío de Axpe es el mejor restaurante del mundo.