
El 97,7% de los futbolistas vuelve a jugar tras romperse el cruzado, pero más de la mitad baja de categoría cinco años después
Un estudio de la Clínica Universidad de Navarra con 132 lesiones de Primera División sitúa la recuperación media en nueve meses y advierte: volver al campo no es volver a ser el mismo.

La doctora Verónica Montiel revisa una radiografía en el Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra. Foto: Clínica Universidad de Navarra
Es la lesión que más temen los futbolistas, y un nuevo estudio confirma por qué. Casi todos vuelven a jugar después de romperse el ligamento cruzado anterior: en concreto, el 97,7%. Pero volver no significa volver a ser el mismo. Cinco años después de la lesión, más del 61% de los jugadores compite en una categoría inferior y su tiempo de juego sigue por debajo del que tenían antes de lesionarse.
Son las conclusiones de una investigación del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra, publicada en la revista científica Knee Surgery & Related Research. El trabajo nació como un Trabajo Fin de Grado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra.
132 lesiones de Primera División
El estudio analiza 132 lesiones de jugadores de 280 plantillas de 34 clubes que compitieron en la Primera División española entre las temporadas 2010-2011 y 2023-2024. Es decir, casi tres lustros de fútbol de élite en España.
La primera cifra que destaca es el tiempo de baja. Desde la lesión hasta que el jugador vuelve a estar disponible para competir pasan de media 278 días, algo más de nueve meses. Y el regreso es gradual: en la primera temporada tras la operación, los futbolistas juegan de media un 46% menos de minutos que antes de lesionarse.
«Hay que mirar más allá del regreso al campo»
La doctora Verónica Montiel, especialista del Departamento, pone el foco en lo que viene después del alta. «La cirugía moderna y los actuales protocolos de rehabilitación consiguen que la gran mayoría de los futbolistas vuelvan a estar disponibles para competir», explica. «Sin embargo, los resultados a nivel nacional muestran que debemos mirar más allá del momento de regreso al campo y acompañar al deportista para recuperar y mantener su rendimiento a largo plazo».
El peligro está en la otra rodilla
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con las recaídas. Casi el 20% de las lesiones analizadas son segundas roturas. Pero, en contra de lo que podría pensarse, la nueva lesión aparece con más frecuencia en la rodilla contraria a la operada. La tasa de rotura del ligamento ya reconstruido ronda el 7%.
Para el doctor Andrés Valentí, director del Departamento y responsable del servicio médico del Club Atlético Osasuna en la Clínica, la lección es clara: «La recuperación no debe centrarse únicamente en fortalecer y proteger la rodilla intervenida. Los programas de rehabilitación y readaptación deben incorporar también de forma sistemática ejercicios preventivos y un control funcional de ambas extremidades y control neuromotor global».
Una lesión que dura varias temporadas
Los investigadores concluyen que la recuperación de una rotura de cruzado no termina cuando el jugador vuelve a pisar el césped. El seguimiento a largo plazo, la prevención de nuevas lesiones y la recuperación progresiva del rendimiento forman parte de un proceso que puede alargarse durante varias temporadas.
No es una lesión menor. La rotura del ligamento cruzado anterior es una de las más invalidantes del deporte: provoca dolor, una inflamación rápida e inestabilidad al girar o cambiar de dirección, justo los gestos que el fútbol exige a cada momento. La rehabilitación completa suele durar entre 9 y 12 meses después de la operación.
Qué significa para el aficionado
La próxima vez que tu equipo recupere a un jugador tras un cruzado, conviene ajustar las expectativas. Que vuelva a estar disponible es una gran noticia, pero los datos dicen que recuperar el mejor nivel es otra carrera, más larga y menos visible. Y que el trabajo preventivo, también en la pierna sana, puede ser tan importante como la propia operación.
Foto principal: La doctora Verónica Montiel revisa una radiografía en el Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra. Foto: Clínica Universidad de Navarra.