
Los expertos coinciden: si la llama de tu caldera tiene este color, llama a un técnico cuanto antes
Los bomberos recuerdan que la llama de calderas y calentadores debe ser azul, estable y silenciosa. Qué significa si es amarilla, los consejos para encender la calefacción sin riesgos y la revisión que obliga la ley.

Llama de un quemador de gas. Foto: Conanil (Flickr, CC BY 2.0).
Con el primer frío vuelven a encenderse calderas, calentadores y estufas que llevaban meses apagados. Y los bomberos insisten en un detalle que casi nadie mira: el color de la llama. Lo recogen los consejos de la campaña #CalorSeguro de la Comunidad de Madrid, elaborados con su Cuerpo de Bomberos: la llama de una caldera o un calentador que funciona bien debe ser estable, azulada y silenciosa.
Por qué importa el color
Una llama azul indica que el gas se quema bien, con suficiente oxígeno. Cuando la combustión es incompleta, porque el quemador está sucio, falta aire o el aparato está mal regulado, la llama se vuelve amarilla o anaranjada. Y una mala combustión puede producir monóxido de carbono, un gas que no huele, no tiene color y no irrita, por lo que es imposible notarlo sin un detector.
Lo que recomiendan los bomberos
- Vigilar la llama de calderas y calentadores de vez en cuando. Si es amarilla o naranja, «puede generar monóxido de carbono y hay que avisar rápidamente a un técnico», según la campaña #CalorSeguro.
- Ventilar las estancias donde se usan chimeneas, estufas o braseros, y no meterlos nunca en el dormitorio.
- No usar en casa aparatos de exterior, como hornillos o barbacoas, para calentarse o cocinar.
- Nada de ropa húmeda secándose encima de estufas o chimeneas, y cortinas, alfombras o cualquier cosa que arda, a un metro como mínimo.
- Limpiar el conducto de la chimenea una vez al año y no usar acelerantes para encenderla.
- Calefactores eléctricos enchufados directamente a la pared, no a una regleta, porque consumen mucha potencia.
- Detectores de humo en el salón y cerca de los dormitorios; en casas de varias plantas, al menos uno por planta.
Todos los consejos están en la página oficial de la campaña #CalorSeguro de la Comunidad de Madrid.
El dato: dónde empiezan los incendios en casa
Según la misma campaña, más del 40 % de los incendios en las viviendas se originan en el salón (el 41,2 %), seguido del dormitorio y la cocina. Muchos tienen que ver con la sobrecarga eléctrica, por eso el consejo de la regleta.
La revisión que obliga la ley
Además de mirar la llama, la caldera tiene revisión obligatoria. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) fija que, en viviendas, las calderas murales de gas de hasta 70 kW pasen el mantenimiento preventivo al menos cada 2 años, y los calentadores de agua a gas de hasta 24,4 kW, cada 5 años, siempre por una empresa habilitada. Si encima los radiadores calientan solo por abajo, en TieneLore te contamos cómo purgarlos en diez minutos.
Las señales de alarma del monóxido
Dolor de cabeza, mareo, náuseas, cansancio o somnolencia que aparecen en casa con la calefacción encendida y mejoran al salir a la calle pueden ser un aviso de monóxido de carbono, sobre todo si varias personas de la casa los notan a la vez. Ante la sospecha: abrir ventanas, apagar el aparato, salir de la vivienda y llamar al 112. Un detector de monóxido, que se vende en ferreterías y grandes superficies, es la única forma de enterarse a tiempo.
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