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Miguel Ríos, cantante (82 años): «Palmar no me da miedo a mí porque sé que no hay nada después»

En «Salvados», el cantante granadino confiesa que lo que más le asusta de envejecer es que su familia tenga que cuidarle, y recuerda la frase de su madre que resume su vida.

Miguel Ríos, durante la entrevista con Gonzo en Salvados

Miguel Ríos, en «Salvados». Imagen: laSexta.

Lola Ferrán octubre 14, 2026 4 min

Termina el concierto en el Teatro Circo Price de Madrid y Miguel Ríos se sube a la furgoneta «desfondado». Lo dice él mismo, sin adornos: «Acabo mal». Tiene 82 años, acaba de dar más de dos horas de rock en el mismo escenario donde empezó hace 64, y a su lado va Gonzo, que lo ha acompañado para el último Salvados, emitido este domingo 11 de octubre en laSexta.

Fue una de las entrevistas más personales que ha dado el granadino. Habló de dinero, de política y de su infancia, pero el momento que más se ha comentado llegó al final, cuando Gonzo le preguntó qué es lo que más miedo le da de seguir cumpliendo años.

«Que la familia me tenga que estar cuidando»

La respuesta no tuvo nada de pose. «El Alzheimer y todo eso», contestó primero. Y añadió: «Porque me he encontrado tan, tan torpe contestándote que voy a hacerme un chequeo».

Pero hay algo que le inquieta más que eso, según recoge la propia laSexta: «Que la familia me tenga que estar cuidando». La dependencia, perder la autonomía y convertirse en una carga, es lo que de verdad le quita el sueño cuando piensa en el futuro.

La muerte, en cambio, no. Cuando Gonzo le preguntó cómo le gustaría que terminara su vida, Ríos contestó con una imagen muy suya: «Un final a la carta es palmar cantando un día». Y remató con la frase que ha recorrido las redes desde el domingo: «Palmar no me da miedo a mí porque sé que no hay nada después».

De Granada al «Himno a la alegría»

Para entender a este Miguel Ríos hay que volver a la Granada de los años cincuenta. Su padre trabajaba en un aserradero y murió de un infarto cuando él tenía 15 años; él había empezado a trabajar con 14. «Era una ciudad que preferías añorar que padecer», resumió en el programa.

Se fue a Madrid con 16 o 17 años. Su madre, Antonia, viuda y con una familia numerosa, en lugar de pedirle que se quedara para no perder su jornal, le dio sus ahorros: 1.500 pesetas. En la discográfica le dijeron que el rock había muerto. «¿Cómo va a haber muerto si yo no he empezado todavía?», recordaba haber pensado.

En 1969 llegó el «Himno a la alegría», un éxito internacional que lo llevó hasta Estados Unidos y le sacó de la pobreza. «Cuando yo me oí cantar la canción, supe que había nacido para hacer eso», contó. Lo primero que hizo con aquel dinero fue comprarle a su madre una casa en un pueblo de la costa de Málaga. «Una de las mejores cosas que he hecho en mi vida fue estar en los últimos años de mi madre bien de pasta», dijo.

Miguel Ríos y Gonzo, en el Teatro Circo Price. Imagen: laSexta.

«Soy el rey del altibajo»

Después vinieron Rock&Ríos en 1982, décadas de giras y una retirada en 2010 que no llegó a cuajar. «Este oficio no es para tener certezas, es para tener dudas», reflexionó ante Gonzo. Hoy sigue en la carretera, pero ya no se imagina repitiendo una gira tan larga: se ve, como mucho, cantando cuatro o cinco canciones para recibir el aplauso sin el desgaste de los grandes conciertos.

«Este es mi hogar. Esta ha sido mi vida», le dijo a Gonzo en la furgoneta de vuelta. Y recordó otro consejo de su madre, que se lo dio después de ver a Antonio Machín ya mayor sobre las tablas: «No te vayas a hacer viejo en un escenario».

La frase de su madre

Antonia aparece una y otra vez en la entrevista. Fue la que le dio los ahorros para irse, la que vio llegar el éxito y la que recibió la casa. Y es la autora de la frase que, según el propio cantante, mejor resume su vida.

Al cerrar la conversación sobre la vejez y la muerte, Miguel Ríos la recuperó tal cual: «Hay una cosa que me decía mi madre ya cuando tenía éxito». Y la repitió: «Miguelín, a ti que te quiten lo bailao».

Lola Ferrán

Cronista del corazón con más horas de photocall que nadie. Sabe quién sale con quién antes que ellos mismos, y lo cuenta con cariño y un…

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