El único pueblo de España que sigue maldito celebra Halloween a la luz de las velas: la excomunión que nunca le perdonaron
Un pleito con los monjes, una maldición solemne de noche, las brujas que contó Bécquer y una noche de velas y calabazas el 31 de octubre.
Imagen ilustrativa.
A los pies del Moncayo, en la comarca de Tarazona (Zaragoza), hay un pueblo de menos de un centenar de vecinos que presume de algo que ningún otro tiene en España: estar excomulgado y maldito. Tiene un castillo del siglo XII en lo alto y, según sus propios vecinos, arrastra una excomunión que nunca se ha levantado.
No es una campaña de marketing de última hora. Es una historia de casi ocho siglos que mezcla leña, agua, monjes, brujas y un poeta romántico. Y que este año tiene una cita marcada en el calendario: la noche de Halloween.
Leña, agua y un monasterio
El pueblo se llama Trasmoz, y el origen de su maldición está en un pleito muy terrenal. Trasmoz y el vecino monasterio cisterciense de Veruela se disputaron durante siglos el aprovechamiento de los montes de la zona y, sobre todo, el agua para regar. Según la versión más extendida, el primer castigo llegó a mediados del siglo XIII, cuando el abad de Veruela excomulgó al pueblo en plena disputa por la leña.
El episodio más famoso es posterior. En 1511, con el conflicto del agua otra vez encendido, el abad pronunció una maldición solemne contra el pueblo: de noche, con el crucifijo cubierto por un velo negro y recitando el salmo 108 (el 109 en la numeración actual), uno de los textos de maldición más duros de la Biblia. La web del pueblo habla de una «excomunión papal desde 1511» que nunca ha sido revocada.
Las fechas exactas varían según la fuente y buena parte del relato se ha transmitido como tradición oral, pero en lo esencial coinciden todas: Trasmoz se ganó así el título de único pueblo maldito de España.
Las brujas del Moncayo
A la maldición se le sumó la fama de brujería. Durante siglos, Trasmoz fue conocido en la comarca como pueblo de brujas, curanderas y conjuros. Hay incluso una hipótesis menos mágica: que en el castillo se fabricaba moneda falsa y que a alguien le interesaba que la gente se mantuviera lejos por miedo.
Quien lo convirtió en literatura fue Gustavo Adolfo Bécquer. El poeta pasó una temporada en el monasterio de Veruela entre 1863 y 1864, y en sus Cartas desde mi celda contó las historias que le relataban sobre las brujas de Trasmoz. La más famosa es la de la tía Casca, una anciana a la que los vecinos acusaban de bruja y que, según la leyenda, acabó despeñada por un barranco.
Del miedo al orgullo
Lo que antes era un estigma, hoy es seña de identidad. Trasmoz celebra cada verano su Feria de Brujería, Magia y Plantas Medicinales del Moncayo, que este 2026 cumplió su XXIV edición el 4 de julio, con mercado de hierbas, recreaciones de juicios de la Inquisición y espectáculos de fuego. Y cada año nombra a una «bruja de honor»: este verano, la escritora Irene Vallejo.
Halloween en el pueblo maldito
Para quien quiera vivirlo en persona, la fecha es el sábado 31 de octubre. Esa noche Trasmoz celebra la Luz de las Ánimas: al caer el sol, el pueblo apaga su alumbrado y llena las calles de cientos de velas y calabazas para guiar a las almas que, según la tradición, vuelven esa noche. El momento central es la procesión de las ánimas benditas, seguida de una ruta nocturna por «las calles animadas».
Durante el día hay mercado artesano «terrorífico», cuentacuentos, cetrería, magos y malabaristas. Las actividades son para todas las edades, aunque en la ruta nocturna los niños tienen que ir acompañados. El programa completo está en la web del pueblo.
Un Halloween con velas, brujas y una excomunión de más de 500 años detrás. Difícil encontrar un escenario más auténtico en toda España.
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