
La Guardia Civil rescata del fondo del mar en Mallorca parte de un ancla romana de 350 kilos antes de que la roben
La pieza, de los siglos I o II después de Cristo, llevaba años vigilada a tres metros de profundidad. Cuando los buzos detectaron que alguien había intentado arrancarla, decidieron sacarla.

Imagen de archivo. Foto: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Jas_ancre_marine_-_Narbo_Via.jpg" target="_blank" rel="noopener">Zunkir</a> · <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0" target="_blank" rel="noopener license">CC BY-SA 4.0</a> · vía Wikimedia Commons (redimensionada)
Durante casi dos mil años estuvo tumbada en el fondo del mar, a unos pocos metros de la costa norte de Mallorca. Nadie la movió de su sitio, hasta que alguien lo intentó. La Guardia Civil ha rescatado un cepo de ancla de época romana, de unos 350 kilos y datado entre los siglos I y II después de Cristo, después de comprobar que la pieza había sido manipulada para llevársela.
Una operación con globos bajo el agua
El rescate se hizo el jueves 24 de septiembre, hacia las once de la mañana. Dos agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) bajaron hasta la pieza, que estaba a unos tres metros de profundidad, y la reflotaron con globos elevadores, unas bolsas que se llenan de aire para que el objeto suba sin dañarlo. Después la trasladaron al lugar que indicó el departamento de Patrimonio del Consell de Mallorca. Ese nuevo emplazamiento no se ha hecho público, precisamente para protegerla.
¿Qué es un cepo de ancla?
Las anclas romanas no eran como las que imaginamos hoy. Tenían un vástago de madera con dos brazos y, en la parte superior, una barra transversal muy pesada, casi siempre de plomo: el cepo. Su función era dar peso y girar el ancla para que uno de los brazos se clavara en el fondo. Con los siglos, la madera desaparece y lo que suele quedar es precisamente el cepo, que es la parte que los arqueólogos encuentran con más frecuencia. El plomo, además, lo hace valioso para los expoliadores.
Vigilada durante años
Aquí está lo inquietante de la historia. Los agentes conocían la ubicación del cepo desde hacía años, gracias a las inspecciones periódicas que hacen para proteger el patrimonio sumergido. La decisión era dejarlo donde estaba, que es lo que suelen recomendar los arqueólogos mientras no haya riesgo. Pero en una revisión reciente, los buzos detectaron señales de manipulación: alguien había intentado extraerlo. La poca profundidad y la cercanía a la costa lo convertían en un blanco fácil.
Los guardianes del fondo del mar
El GEAS es la unidad de la Guardia Civil especializada en trabajos bajo el agua. Sus buzos participan en rescates y búsquedas, pero también tienen una tarea menos conocida: vigilar el patrimonio sumergido. Revisan periódicamente yacimientos y restos conocidos, comprueban que siguen intactos y actúan cuando detectan que alguien los ha tocado, como en este caso. Es un trabajo silencioso, que casi nunca sale en las noticias, hasta que alguien intenta llevarse un trozo de historia.
Sacar una pieza del mar tampoco es la solución ideal. Después de siglos bajo el agua, los objetos alcanzan un equilibrio con el entorno, y al extraerlos necesitan un tratamiento de conservación, por ejemplo para eliminar las sales, para no deteriorarse. Por eso los especialistas prefieren dejarlos en su sitio mientras sea seguro. En este caso, el riesgo de perderla para siempre pesó más.
Lo que sabemos y lo que no
Lo documentado es el hallazgo, su peso, su antigüedad aproximada y el intento de expolio. Lo que no se sabe, y quizá nunca se sepa, es a qué barco perteneció: si se perdió en una tormenta, si el ancla se enganchó en las rocas y hubo que cortar el cabo, o si el barco naufragó cerca. Las costas de Baleares estaban en plena ruta comercial romana y su fondo marino guarda muchos restos de aquel tráfico.
Llevarse una pieza así no es una travesura: el expolio del patrimonio arqueológico es delito. Si buceando encuentras restos que parecen antiguos, lo correcto es no tocarlos, anotar el lugar y avisar a la Guardia Civil o a las autoridades de patrimonio.
Foto principal (imagen de archivo de un cepo similar, no es la pieza de Mallorca). Imagen de archivo. Foto: Zunkir · CC BY-SA 4.0 · vía Wikimedia Commons (redimensionada).