
Nayib Bukele lanza un claro mensaje a Francia: «He oído decir que está acabada y que es demasiado tarde para salvarla»
El presidente de El Salvador escribió en francés tras los disturbios del 17 de octubre. Qué dijo, qué hay detrás de su «en una semana» y por qué la comparación tiene trampa.

Imagen ilustrativa generada con IA.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha mirado a Francia y ha decidido opinar. Lo hizo en francés, en su cuenta oficial de X, el domingo 18 de octubre por la tarde, un día después de la jornada de protestas contra la carestía de la vida que terminó en disturbios en varias ciudades francesas. Su mensaje supera los 8,4 millones de visualizaciones y los 300.000 «me gusta», y se ha convertido en una de las reacciones internacionales más comentadas.
El mensaje completo
Bukele escribió cuatro frases. Esta es la traducción:
«He oído decir que Francia estaba acabada, que era demasiado tarde para salvarla. Pero Francia sigue siendo igual de bonita, incluso envidiable. Su grandeza no ha desaparecido, solo pide renacer. Nosotros superamos en un año un problema cien veces más grave, sin tener los medios de los que dispone Francia. Francia podría lograrlo en una semana».
Y este es el original:
Nayib Bukele @nayibbukele · X
J’ai entendu dire que la France était finie, qu’il était trop tard pour la sauver.
Mais la France est toujours aussi belle, enviable même. Sa grandeur n’a pas disparu, elle ne demande qu’à renaître.
Nous avons surmonté en un an un problème cent fois plus grave, sans avoir les moyens dont dispose la France.
La France pourrait y arriver en une semaine.
El mensaje no menciona medidas concretas, pero la referencia es evidente: el «problema cien veces más grave» son las pandillas que dominaron El Salvador durante décadas, y la forma en que Bukele dice haberlo resuelto es su régimen de excepción.
Lo que pasó en Francia el sábado
Las marchas del sábado 17 de octubre empezaron de forma pacífica. Según el Ministerio del Interior francés, unas 550.000 personas se manifestaron en todo el país contra la vida cara. Por la tarde, varias ciudades acabaron con barricadas, comercios saqueados y ataques a edificios públicos.
El balance provisional que dio el ministro del Interior, Laurent Nuñez, habla de cerca de 1.800 detenidos, 855 de ellos en París, y de más de 500 policías, gendarmes y bomberos heridos. La imagen más dura llegó desde Limoges, donde el ayuntamiento, un edificio de 1883 protegido como monumento histórico, ardió hasta que se desplomó su campanario. Nuñez atribuyó los destrozos a «la ultraizquierda y la extrema izquierda radical».
El «problema cien veces más grave»: el régimen de excepción
En marzo de 2022, tras un fin de semana en el que las pandillas asesinaron a más de 80 personas, Bukele pidió a la Asamblea Legislativa un régimen de excepción que suspende varias garantías constitucionales, entre ellas el plazo máximo de detención sin pasar ante un juez. Iba a durar un mes. Se ha ido prorrogando desde entonces y sigue en vigor cuatro años y medio después.
Según el Gobierno salvadoreño, más de 80.000 personas han sido detenidas con ese régimen, y el país, que llegó a ser uno de los más violentos del mundo, cerró 2024 con 1,9 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las tasas más bajas de América. Ese es el resultado que Bukele exhibe cuando dice que lo logró «en un año».
La otra cara la han documentado organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch: detenciones arbitrarias, personas inocentes encarceladas durante meses, juicios colectivos y muertes bajo custodia del Estado. El propio Bukele ha abierto en los últimos días la puerta a liberar de forma anticipada a parte de esos presos.
¿Se puede comparar Francia con El Salvador?
Ahí está el punto débil del mensaje. En El Salvador, el enemigo eran estructuras criminales como la MS-13 o Barrio 18, que controlaban barrios enteros, cobraban extorsiones y mataban a diario. En Francia, los disturbios del sábado nacieron de una protesta social legal a la que se sumaron grupos violentos y saqueadores. Una medida que permite encarcelar sin juez a sospechosos de pertenecer a una banda no tiene un equivalente directo en un país de la Unión Europea, sometido además al Convenio Europeo de Derechos Humanos.
Por eso el «en una semana» es una opinión de Bukele, no un plan. Pero el mensaje ha funcionado como él suele buscar: millones de visualizaciones y su modelo de mano dura, otra vez, en boca de media Europa.
Un líder que habla a Europa
No es la primera vez que Bukele se dirige al público europeo. Sus mensajes sobre seguridad suelen hacerse virales en España, Francia o Italia, donde una parte de los votantes lo ve como un ejemplo y otra como una advertencia. Esta vez el contexto le ha dado el escenario perfecto: un país en llamas, un debate abierto sobre quién está detrás y una pregunta que en España también ha llegado a la televisión.
¿Quieres ver antes las noticias de TieneLore en Google?
Márcanos como fuente preferida: te enseñaremos más en Búsqueda, Discover y Google News.