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Miquel Turbo, mecánico: «Para no quedarte sin calefacción en invierno, cambia esto, que todo el mundo se lo olvida»

Pasa justo con los primeros fríos: arrancas el coche, pones la calefacción al máximo y no hay manera. Un mecánico explica por qué ocurre y qué se le olvida a casi todo el mundo.

Mecánico con mono azul inclinado sobre el motor de un coche con el capó abierto en un taller

Imagen generada con inteligencia artificial.

Marta Salcedo octubre 23, 2026 3 min

Llega el primer día de frío de verdad, arrancas el coche, pones la calefacción al máximo y, después de diez minutos, por las rejillas sigue saliendo aire templado. O directamente frío. Muchos conductores lo achacan a la edad del coche o a que «la calefacción va así». Y un mecánico avisa de que, muchas veces, el culpable es algo que casi nadie cambia nunca.

El aviso del mecánico

Miquel Turbo es mecánico y divulga en redes sociales lo que ve cada día en su taller. En uno de sus últimos vídeos, recogido por El Economista, contó el caso de una furgoneta que llegó con el radiador de refrigeración lleno de barro, óxido y suciedad acumulados durante años. La consecuencia: la calefacción había dejado de funcionar de un día para otro.

Según explicó, arreglarlo no es barato. En muchos modelos, para llegar a ese radiador hay que desmontar varias piezas, y limpiarlo, aunque es posible, resulta complicado. Lo que se ahorró el dueño durante años en mantenimiento lo acaba pagando de golpe.

Qué tiene que ver el refrigerante con la calefacción

Es lo que más sorprende a muchos conductores: en los coches de combustión, la calefacción no tiene una resistencia que caliente el aire. Aprovecha el calor que sobra del motor. El líquido refrigerante recorre el motor, se calienta y pasa por un pequeño radiador situado detrás del salpicadero. El ventilador sopla aire a través de él y ese aire caliente es el que sale por las rejillas.

Mecánico con mono azul y guantes revisando el depósito de líquido refrigerante rosa de un coche con el capó abierto en un taller
El depósito del líquido refrigerante, bajo el capó. Imagen generada con inteligencia artificial.

Si el circuito se va llenando de óxido y suciedad, el líquido circula peor, el radiadorcito de la calefacción se tapona y el aire ya no se calienta. Por eso el problema suele aparecer justo ahora, cuando bajan las temperaturas y se le pide a la calefacción que trabaje en serio.

El refrigerante, además, no solo enfría el motor. Lleva anticongelante para que no se hiele en invierno y aditivos que protegen el circuito de la corrosión. Con los años esos aditivos se agotan, y es entonces cuando empieza a formarse el óxido.

Cuándo hay que cambiarlo

No hay un plazo único: depende del coche y del tipo de líquido. La referencia es el libro de mantenimiento del fabricante, que indica cada cuántos kilómetros o años hay que sustituirlo. Algunas señales para ir al taller antes:

  • La calefacción tarda mucho en calentar o echa aire tibio.
  • El nivel del depósito de expansión baja a menudo.
  • El líquido se ve marrón o turbio, en lugar de su color original.
  • La aguja o el testigo de temperatura del motor sube más de lo normal.

La revista Tráfico de la DGT, en su especial de invierno, incluye la calidad del refrigerante entre los elementos que hay que vigilar para circular sin problemas con frío, junto al aceite, la batería, los neumáticos o las escobillas. Un consejo de seguridad: nunca abras el tapón del depósito con el motor caliente, porque el líquido está a presión y puede quemar.

«Todo el mundo se lo olvida»

El aceite se cambia por rutina, los neumáticos se miran antes de la ITV, pero el refrigerante se queda años en el mismo sitio sin que nadie lo toque. De ahí el consejo del mecánico, que resume en una frase lo que se ahorraría mucha gente este invierno: «Para no quedarte sin calefacción en invierno, ve a cambiar tu líquido refrigerante, que todo el mundo se lo olvida». Y mejor hacerlo en el taller de confianza, siguiendo lo que marque el fabricante.

Marta Salcedo

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