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Francisco Abuín, sepulturero: «El único día malo es el del propio fallecimiento»

Lleva 17 años entre panteones y conoce el cementerio como su propia casa. Lo que más le ha cambiado no es lo que imaginas.

Nichos de un cementerio adornados con ramos de flores

Nichos adornados con flores en el cementerio de Umuto (Perú). Foto: Guillermo Carlos Gómez, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Pilar Montero noviembre 1, 2026 3 min

Hoy, 1 de noviembre, millones de personas pasarán por los cementerios de toda España para limpiar lápidas, dejar flores y recordar a los suyos. Para la mayoría es una visita al año. Para quienes trabajan allí, es el día de más gente de un oficio que casi nadie conoce por dentro.

Francisco Abuín es sepulturero municipal del cementerio de San Amaro, en Pontevedra, desde hace 17 años. En una entrevista publicada por la cadena COPE el 30 de octubre, en gallego, contó cómo es su trabajo y cómo han cambiado las costumbres en este tiempo. Traducimos sus frases al castellano.

«Una pequeña ciudad que hay que saber leer»

Así describe Abuín el cementerio: como una pequeña ciudad que hay que conocer con precisión. Parte de su trabajo, explica, es orientar a las familias que buscan la tumba de un pariente al que hace tiempo que no visitan, y para eso lleva el registro de cada enterramiento y de cada depósito de cenizas.

También se ocupa de algo que pocas veces se cuenta: garantizar una sepultura digna a quien no tiene recursos, a través de la beneficencia municipal.

Lo que ha cambiado en 17 años

  • La incineración: según Abuín, se ha triplicado en las dos últimas décadas. Cada vez más familias eligen las cenizas en lugar del nicho o la tumba.
  • Velas y flores: han aumentado las velas electrónicas y las flores sintéticas, que duran más y no hay que cambiar.
  • La flor natural resiste: aun así, la mayoría sigue prefiriendo la flor natural, que él asocia a lo breve de la vida.
  • Despedidas laicas: cada vez hay más ritos civiles, en Galicia a menudo acompañados por gaiteros.

Un cementerio con historia

Abuín define San Amaro como uno de los cementerios más ilustrados de Galicia, con panteones llenos de iconografía religiosa y también masónica. Y recuerda un dicho popular de la ciudad: que en Pontevedra uno no se muere, sino que se va a San Amaro, porque allí se está mejor.

Si vas hoy al cementerio

  • Si no encuentras la tumba de un familiar, pregunta en la oficina o al personal del cementerio: tienen el registro de cada enterramiento.
  • Comprueba el horario: muchos ayuntamientos lo amplían estos días.
  • Para las flores, un centro con esponja aguanta más que un ramo en jarrón. En TieneLore contamos lo que dice un florista sobre las flores de este año.

La frase de un oficio

Después de 17 años entre lápidas, Abuín habla de la muerte con una naturalidad que sorprende. Cuenta que uno toma conciencia de que es mortal al llegar a la mitad de la vida. Y resume su trabajo con una frase que lo dice todo sobre cómo se vive desde dentro un lugar que a los demás nos impone: «El único día malo es el del propio fallecimiento».

Pilar Montero

La vecina que todo el mundo quiere tener: sabe quitar cualquier mancha, ahorrar en la factura de la luz y ordenar un armario imposible. Trucos que…

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