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1.335 muertos en 15 días: la revolución de 1934 que está en boca de todos a un mes del 29-N. «Impedir con todas las fuerzas que gobierne el adversario no es muy de demócratas»

Duró apenas dos semanas, dejó más de mil muertos y ardió hasta la biblioteca de una universidad. Noventa y dos años después, alguien ha vuelto a ponerla sobre la mesa.

Escena histórica en una calle de una ciudad minera con niebla

Ilustración generada con IA.

Marta Salcedo octubre 25, 2026 4 min

Pasó hace 92 años, duró apenas dos semanas y dejó más de mil muertos. Durante décadas se estudió en los libros de historia como uno de los episodios que hirieron de muerte a la Segunda República. Ahora, a un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre, ha vuelto a colarse en las conversaciones políticas y en las redes sociales. Esto es lo que pasó.

El detonante: tres ministros

El 4 de octubre de 1934, Alejandro Lerroux formó un nuevo Gobierno con tres ministros de la CEDA, la Confederación Española de Derechas Autónomas, en las carteras de Justicia, Agricultura y Trabajo. La CEDA había sido el partido más votado en las elecciones de noviembre de 1933, y buena parte de la izquierda veía su entrada en el Gobierno como el primer paso hacia un régimen autoritario, como los que se habían impuesto en Alemania y Austria.

Esa misma noche, la comisión mixta socialista, con Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto entre sus principales responsables, convocó una huelga general revolucionaria a partir de las 0.00 horas del 5 de octubre.

Madrid, Cataluña y el País Vasco

En Madrid, la huelga duró ocho días y la normalidad volvió el 12 de octubre. En el País Vasco se prolongó hasta el 12, y en la zona minera de Vizcaya, hasta el 15. En Cataluña, la noche del 6 de octubre, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclamó el «Estado Catalán de la República Federal Española». El Ejército, al mando del general Domingo Batet, controló la situación en pocas horas; hubo unos 40 muertos y Companys fue detenido.

Asturias, la revolución

Donde la huelga se convirtió en revolución fue en Asturias, el único lugar en el que la CNT anarquista se unió a socialistas y comunistas. En tres días, los mineros armados controlaban casi toda la región. El Gobierno respondió con el Ejército: los generales Francisco Franco y Manuel Goded dirigieron la operación desde Madrid y recomendaron traer desde Marruecos a la Legión y a los Regulares. El general Eduardo López Ochoa avanzó hacia Oviedo, y el teniente coronel Juan Yagüe, con legionarios y apoyo aéreo.

Oviedo quedó destrozada. Ardieron la Universidad, con su biblioteca, y el Teatro Campoamor, y fue dinamitada la Cámara Santa de la catedral. El movimiento terminó el 19 de octubre.

Las cifras

  • 1.335 muertos y 2.951 heridos, según las cifras oficiales de la Dirección General de Seguridad publicadas a comienzos de 1935. Otras estimaciones van de 1.000 a 4.000 muertos.
  • Entre los fallecidos, según esos datos, 1.051 civiles, 100 guardias civiles, 51 guardias de asalto, 16 carabineros y 98 militares. Murieron también unos 35 sacerdotes.
  • Entre 15.000 y 30.000 detenidos, una cifra difícil de precisar por la censura de la época.

Los encarcelados salieron en febrero de 1936, con la amnistía aprobada tras la victoria del Frente Popular en las elecciones.

Lo que dicen los historiadores

La lectura de octubre de 1934 sigue dividiendo. El historiador Julián Casanova sostiene que «nada sería igual después de octubre de 1934». El italiano Gabriele Ranzato lo describe como un «durísimo golpe» a la frágil democracia republicana. Para unos, fue una insurrección contra un Gobierno salido de las urnas; para otros, una reacción defensiva ante el miedo al fascismo. Casi todos coinciden en que la violencia de aquellas dos semanas y la dureza de la represión envenenaron la convivencia en los dos años que quedaban antes de la Guerra Civil.

Por qué vuelve ahora

En plena precampaña, varios partidos han hablado de «frenar» o «impedir» que gobierne el adversario. Y algunos han recurrido a 1934 como advertencia. Uno de ellos ha sido Alfonso Reyes, exjugador de baloncesto y presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP), que este sábado 24 de octubre escribió en la red social X: «Impedir con todas las fuerzas que gobierne el adversario, si así lo han decidido las urnas, no es muy de demócratas. El 34 fue un buen ejemplo».

Captura del mensaje de Alfonso Reyes en X sobre impedir que gobierne el adversario y el año 1934
Mensaje de Alfonso Reyes (@alfreyes14) en X, 24 de octubre de 2026.
Marta Salcedo

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