En 1948, Winston Churchill pintó una flor para su hija y, 78 años después, se ha vendido por más de 850.000 euros
Ganó una guerra, fue primer ministro y recibió el Nobel. Pero cuando quería desconectar hacía otra cosa, y uno de aquellos ratos libres acaba de dejar boquiabierta a una sala de subastas en Londres.
Winston Churchill, retratado por Yousuf Karsh en Ottawa en 1941. Foto: Library and Archives Canada · Wikimedia Commons (dominio público). Montaje: TieneLore.
Ganó una guerra mundial, fue dos veces primer ministro del Reino Unido y recibió el Nobel de Literatura. Pero, cuando quería desconectar, Winston Churchill cogía los pinceles. Uno de aquellos cuadros, que regaló a su hija pequeña, pasó décadas lejos del mercado, y esta semana ha protagonizado una puja en Londres que ha superado todas las previsiones.
Qué se ha vendido
El cuadro se llama Amaryllis Lily (lirio amarilis). Es un óleo sobre lienzo de 91,5 por 61 centímetros, pintado en 1948, con una flor de amarilis como protagonista y firmado con sus iniciales, «WSC», en la esquina inferior izquierda. Salió a subasta el miércoles 21 de octubre en la venta de noche de arte moderno británico e irlandés de Christie’s, en Londres, con una estimación de entre 300.000 y 500.000 libras.
Según los resultados oficiales de la casa de subastas, se adjudicó por 716.800 libras, con la comisión del comprador incluida. Al cambio del Banco Central Europeo del 22 de octubre, son unos 855.000 euros.
Las cuentas
- El precio final superó en 216.800 libras la parte alta de la estimación, un 43 % más de lo máximo que esperaba Christie’s.
- Entre 1948 y 2026 han pasado 78 años. El cuadro estuvo con su hija y, desde 1995, durante 31 años, en manos de una fundación.
- Aun así, queda lejos de su récord: La torre de la mezquita Koutoubia, el único cuadro que pintó durante la Segunda Guerra Mundial, se vendió en Christie’s en 2021 por 8,28 millones de libras. Su dueña era Angelina Jolie.
De su hija Mary a una fundación
La ficha de Christie’s cuenta el recorrido del cuadro. Churchill se lo regaló a su hija pequeña, Mary Soames, que en 1974 lo expuso en Londres con el resto de su colección. En 1995 ella lo donó a la Winston Churchill Memorial Trust, hoy conocida como Churchill Fellowship, una organización benéfica británica creada en 1965, el año de la muerte del político, que da becas a personas para que aprendan en otros países y traigan lo aprendido al Reino Unido.
Ahora la fundación ha decidido convertirlo en dinero: el 100 % del precio de martillo, es decir, lo que se pujó antes de sumar la comisión de la casa, irá a su programa «Making Space for the Arts», que apoya proyectos de arte en espacios públicos como calles, parques o la costa.
El pintor que firmaba como «Charles Morin»
Churchill empezó a pintar en 1915, tras dejar el Almirantazgo por el fracaso de la campaña de Galípoli, y ya no lo dejó. Llegó a pintar cientos de cuadros, muchos de ellos en su casa de Chartwell, en Kent, donde se construyó un estudio en el jardín. En 1921 expuso en París con seudónimo, y a menudo firmaba como «Charles Morin».
Según Christie’s, sus bodegones deben mucho a dos maestros: el pintor William Nicholson, visita habitual de Chartwell en los años treinta, y Walter Sickert. De Nicholson llegó a escribir que era «la persona que más me enseñó sobre pintura». Con este amarilis, aquel aficionado que pintaba para desconectar de la política ha vuelto a demostrar que su firma también cotiza muy alto en el mercado del arte.
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